De Colombia al mundo: los visionarios que hicieron del barril y el roble blanco, el sello del ron colombiano


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uando nos preguntan de dónde proviene el éxito en ventas de una marca de ron determinado, iniciamos buscando la respuesta en el técnico que lo formuló o quien trazó las directrices técnicas del producto; esa persona, en la mayoría de los casos, es el maestro ronero, por ser quien guarda con una visión sistémica los secretos técnicos del producto.  Para listar algunas de estas personas recordamos a Ramón Badía y los hermano Gómez Murillo, Juan de la Cruz y Roberto, con el Ron Viejo de Caldas (1928), en adelante RVC; al ingeniero químico Hernán Cadavid Gomina con el Ron Medellín Añejo (1937); a los químicos Ernesto Restrepo y Juan Pablo Rodríguez Galindo con el Ron Santa Fe Tradicional (1997). 

 

Entre los muchos secretos técnicos que guarda el maestro ronero, hay uno que consideramos el de mayor importancia: su conexión de trabajo con otro maestro, el maestro tonelero, el artesano que en muchas ocasiones no conoce el objetivo físico, químico y organoléptico del maestro ronero, pero ejecuta estrictamente las instrucciones de este y con su saber fabrica a mano el recipiente que va a almacenar el alcohol tafia que con los años de reposo en él lo transformarán en ron – el maestro ronero determina el tipo de madera,  qué partes de esta se deben utilizar y cuáles no, el volumen, el  tostado o quemado y sus niveles, los tiempos de exposición y la procedencia del fuego, entre otros –.

 

Es tan importante la relación Maestro Ronero y Maestro Tonelero y sus saberes en la diferenciación y calidad de un ron, que es preciso recordar aquellos visionarios colombianos que desde la segunda mitad del siglo XX nos permitieron tener, para el sector ronero nacional empresas  de fabricación de barriles hechos con madera colombiana, Roble Quercus Humboldtii también llamado Roble Blanco Colombiano, son ellos: Jorge de Jesús Mejía Isaza (Q.E.P.D, 1922 – 2021) y su hermano Humberto Mejía Isaza (Q.E.P.D, 1927 – 2015), José Gerardo García Martínez (Q.E.P.D,, 1932 – 2008) y José Arles Henao Peláez, ellos son la historia y el ahora de la tonelería para en añejamiento de rones en Colombia.

 

La historia de la tonelería y los maestros toneleros en el añejamiento de rones en Colombia está íntimamente ligada a la historia de la Industria Licorera de Caldas (ILC) y su marca RVC, esto lleva a explicar porque las dos únicas empresas de fabricación de barriles para el añejamiento de rones tienen su origen en el departamento de Caldas.

 

En 1964 el ingeniero químico Jorge de Jesús Mejía Isaza oriundo de Salamina, Caldas, contrató al tonelero español Antonio Ruiz para que fabricara y capacitara personal de la ILC en la fabricación de barriles para añejamiento del RVC, iniciando operaciones en el Zacatín de Manizales – El ingeniero Jorge de Jesús fue el director técnico de la ILC desde 1956 hasta 1968; antes de la ILC estuvo vinculado como director técnico a la Industria de Licores de Santander, y después a la Licorera del Tolima y la Licorera del Huila, información tomada de Entrevista al Ing. Jorge Mejía para La Patria de Manizales, realizada por investigador e historiador Lucas Marín Aponte (2018)  -.

 

En los años sesenta, a finales, la demanda de rones en Caldas y en Colombia aún era baja,  así que la ILC decidió que los barriles para el añejamiento del RVC, en lugar de producirlos en sus instalaciones debían ser subcontratados, decisión de la ILC que en cabeza de un visionario como lo era el ingeniero Jorge de Jesús Mejía  Isaza es una oportunidad, y teniendo en cuenta que ya no era el director  técnico de la ILC  funda en 1969, junto con su hermano el abogado Humberto Mejía Isaza quien sería el gerente, La Industria Colombiana de Toneles S.A (INCOLTO).  INCOLTO es la primera empresa fabricante de barriles para el añejamiento de ron en Colombia, y arrancó operaciones cerca de la ILC en la Zona Industrial Juanchito, Comuna Tesorito en Manizales.

 

INCOLTO por diferentes razones tuvo que adaptarse a los cambios que exigen el día a día, desde arrendar sus instalaciones a COMADERA (2000), a cambiar de razón social y llamarse Cubas y Barriles de Colombia S.A CUBACOL (2002), a hoy Cabos y Barriles S.A.S. (2025).

 

¿Y la segunda empresa?, continuando con la historia, el 31 de julio de 1991 dos manizaleños, José Gerardo García Martínez y José Arles Henao Peláez, dos artesanos unidos por la amistad, el arte y los saberes,  entre otros  intereses comunes,  constituyen en Manizales la segunda empresa de barriles en Colombia, la cual llamaron García & Henao Ltda., iniciando operaciones en una de las bodegas del Zacatín de Manizales, para lo cual firmaron un contrato de comodato con la ILC que era propietaria del Zacatín – en el Zacatín funcionó ILC hasta 1968 cuando se trasladó a la Hacienda Saboyá –, con los años esta empresa tuvo varios cambios de razón social: de García & Henao Ltda., a  Tonelería García y Henao Ltda. y de este al nombre actual Colombiana de Barriles S.A.S COLBARRILES.

 

COLBARRILES en los 34 años ha operado en varias instalaciones: Viejo Zacatín de la ILC en Manizales, dos bodegas diferentes en el Barrio la Pradera Municipio de Villamaría en el Departamento de Caldas, una Bodega en la Zona Industrial Juanchito Manizales, y hoy en la zona Industrial Sector de Gallinazo Barrio la Enea de Manizales.

 

¿Cuáles eran las competencias de los señores Gerardo y Arles? Los dos manejan a la perfección el arte de la fabricación de barriles para el añejamiento de bebidas alcohólicas.  Don Gerardo había sido formado en tonelería en la ILC, había sido jefe de toneleros en la ILC y en INCOLTO, había trabajado en Venezuela en la fabricación de barriles para Ron Santa Teresa y Ron Pampero, y Don Arles había trabajado en la fabricación de barriles en INCOLTO durante 25 años.

 

Don Gerardo fallece el 27 de mayo de 2008, y sus pasos en segunda generación los sigue su hijo, el ingeniero José Hernán García Marín.

 

En 2000, se constituye en Bogotá la tercera empresa en el sector de barriles de roble, Barriles y Toneles de Colombia hoy Barriles Colombia .Co, del artesano y empresario Omar Eduardo Martínez Martínez, cuyo objetivo es  diversificar la oferta, ampliando las posibilidades de uso del barril, él propone los barriles como artesanía en miniatura, decoración de eventos, publicidad, usos alternativos para fabricar bares, juegos de sala, estuches para bebidas alcohólicas, incluyendo el pirograbado a mano y grabado láser sobre roble, entre otros.

 

El éxito de la tonelería colombiana no se quedó en lo local, ProExport en 2006, hoy ProColombia, informó de la primera exportación a Londres de barriles fabricados en Colombia hechos con Roble Blanco Colombiano los cuales serían utilizados para el añejamiento de Whisky. Las exportaciones continúan.   

Los años en el sector de la producción de bebidas alcohólicas, y un evento organizado por la  Universidad Nacional de Colombia y la Superintendencia de Industria y Comercio sobre Denominaciones de Origen en el que estuve en  la parte técnica,  me mostraron que los señores Jorge y Humberto Mejía  Isaza en 1969, y  Gerardo García y Arles Henao en 1991- emprendedores, fundadores, y empresarios de la tonelería  en Colombia - fueron visionarios que abrieron el camino para que alrededor del barril fabricado en Colombia con Roble Blanco Colombiano y con el apoyo de la ciencia, los maestros roneros y toneleros del país  unidos en un equipo poderoso le dieran identidad al ron colombiano y buscaran una Denominación de Origen de ron colombiano; eso no se ha dado  y por eso hoy faltan otros visionarios que terminen el trabajo que se inició en la segunda mitad del siglo XX.


P: D.: Los barriles fabricados en Colombia son de un volumen de entre 200 y 220 litros.


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