El ‘tunjo’ del aguardiente Néctar no sería muisca: documentos oficiales lo ubican en el Tolima
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| Fotografía Fernando Botero G. |
Una consulta personal al ICANH abre
preguntas sobre el emblema que la Empresa de Licores de Cundinamarca ha usado
por décadas como símbolo de identidad.
Durante
décadas, la Empresa de Licores de Cundinamarca (ELC) ha enmarcado su identidad
alrededor de un símbolo precolombino al que bautizó como el Tunjo. El emblema
aparece en sus botellas, en campañas publicitarias y, más recientemente, en el
Aguardiente Néctar Dorado, lanzado en 2021. La compañía lo ha presentado como
un homenaje al legado indígena muisca, propio del altiplano cundiboyacense.
Pero
una revisión oficial plantea un giro inesperado: de acuerdo con el Instituto
Colombiano de Antropología e Historia (ICANH), la figura no corresponde a los
tunjos muiscas, ni proviene del territorio de Cundinamarca.
Una
visita que abrió dudas
La
inquietud surgió tras una visita al Museo del Oro en Bogotá, poco después del
lanzamiento del Aguardiente Néctar Dorado. Una guía explicó que los tunjos
muiscas eran pequeñas figuras votivas en oro, asociadas a rituales del
altiplano. Nada en esa descripción coincidía con el símbolo que acompaña a la
ELC desde hace décadas.
Intrigado, envié una consulta formal al ICANH, adjuntando imágenes de la figura —sin mencionar su vínculo con la empresa— para verificar su procedencia.
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La
respuesta oficial
El
ICANH respondió el 16 de junio de 2025 (Radicado No. 2025184200061162). En su
respuesta, señaló:
“Las
figuras relacionadas en las tres imágenes, si bien presentan elementos comunes
con figuras votivas prehispánicas, no se identifican como tunjos.”
El
Instituto precisó además que los tunjos son representaciones antropomorfas o
zoomorfas en oro o tumbaga, propias del altiplano cundiboyacense. En cambio, la
figura analizada se relaciona con objetos votivos de la cultura Tolima,
posiblemente pectorales ceremoniales.
Identidad
en cuestión
El
hallazgo abre una pregunta más amplia sobre la construcción de símbolos
institucionales. ¿Qué significa que una empresa pública de Cundinamarca use,
como emblema, una figura que no es muisca ni cundinamarquesa?
Para
algunos, podría tratarse de una reinterpretación legítima dentro de la
identidad gráfica de la empresa. Para otros, es un asunto de coherencia
histórica y responsabilidad cultural.
Una
oportunidad de diálogo
Hasta
ahora, la Empresa de Licores de Cundinamarca no ha hecho pública una
explicación sobre la procedencia del símbolo que acompaña a sus productos. El
tema, sin embargo, abre la posibilidad de revisar si el emblema representa de
manera fiel el patrimonio arqueológico de la región, o si es momento de
repensar su identidad visual.
Una
invitación a la claridad
Lo
cierto es que el ICANH ha dejado claro que la figura no corresponde a los tunjos
muiscas. El siguiente paso lo tiene ahora la ELC: explicar, reinterpretar o
reconsiderar su elección.
Más
allá de las marcas y las botellas, el asunto plantea una pregunta esencial:
¿cómo honrar con precisión el patrimonio cultural del país?
Nota del autor:
Para este artículo se consultaron fuentes oficiales como el ICANH y el Museo
del Oro. Algunos apartes fueron editados con apoyo de herramientas de
inteligencia artificial, bajo supervisión personal.

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